Cuando los álamos son amarillos.

Nadie puede siquiera ofrecerte libertad porque nadie la posee. No sólo los futbolistas son esclavos que creen alcanzar el éxito al conseguir más dinero por cada gol que encestan, sino también cada deporte que utilice dinero, cada actividad que haga tu vida buena y haga a otra que desconoces miserable (o al revés).

Qué es el valor después de todo, es acaso lo que te implantan como un chip en tu cabeza. Pero claro puedes negarlo todo, puedes creer vivir en un mundo libre, puedes sentir que la brisa y la lluvia están libres de deudas e intereses, puedes sentir y creer y decir lo que sientas y creas y digas, pero sólo por hacerlo ¿lo hace real?.

Un grano de arroz puede destruir al mundo si es el último que queda. ¿Cuánto cuesta?... arrójalo a la tierra, no vale nada según los creadores del valor, tendría que ser más grande, más dorado y más pesado para que te engañen y digan que aún sigue siendo inservible, pero una vez que lo arrojes ellos irán a por ello. La gran mentira de la que todos somos parte porque no tenemos tiempo de decidir, pero siempre hay tiempo y siempre es tiempo de detenernos, somos los cómplices de la destrucción de una obra maestra, somos los testigos de un asesinato a sangre fría y nuestras manos están saladas en sangre que puede ser polvo cuando todo estalle. 1000 historias irreales y ninguna se esfuerza a cambiar en algo esta podrida existencia, se escabullen como los cobardes que son, como los cómodos que son, siempre con billetes en mano para callar bocas y conciencias, en caso de insistencia sólo se debe cortar una garganta o hacerlo parecer un accidente. “Que así sea”.

Planeas ayudar a las personas en el mundo porque el mundo ya no tiene arreglo.

Personas sin corazón derramaron desechos en su boca, en su ombligo y en su alma, y no derramaron ni una lágrima al hacerlo.

Dios nunca existió, aprovecharon ese nombre para controlar tus actos.

Los marioneteros consumen más protegiendo su sistema que velando por el prójimo, dejan morir a inocentes y siguen sonriendo para las fotografías que los posicionan en la línea de tiempo, un tiempo mediocre y autodestructivo que pronto llegará a su fin.

Pero el pronto se aplaza mientras más compras, mientras más dinero es lo que ven tus ojos y lo que proyecta tu ambición. Hay una vida allá afuera, afuera de esa casa, lejos de esa forma de gobierno, al despegarte de lujos estereotipados, aparte del sistema, siendo uno con la naturaleza y sin cadenas que te obliguen a producir botones de oro para trajes que nunca usarás porque no los necesitas en realidad. Date cuenta y abre los ojos y da el primer paso hacia la vida que te mereces, no busques más el dinero que sólo existe en tu mente y en la de todos al creer que le eres dependiente para poder vivir mejor, sólo necesitas vivir y cuando lo hagas verás cómo todo te sonríe.

El mundo está en manos del dinero, está seccionado en países endeudados, está corrompido y ciego siendo corrupto, está sin piernas, sin manos ni cuerpo, está siendo una célula cualquiera que sólo busca energía para poder sobrevivir pero se agota con cada bombeo en pozos petroleros, se agota con cada árbol que cae agonizante, se agota con cada río que cambia de dirección o que lo detienen en seco ahogando sus funciones vitales, sus ciclos antes infinitos, se agota con cada lágrima ácida que el testigo cielo llora y sufre de ardor ocular, se agota porque somos pulgas succionando y dando nada a cambio, somos seres rastreros rastreando el rastro del cambio que se mantendrá siempre en palabras.

Nuestras ambiciones son más grandes que nuestros ideales.

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